Principios para un cerebro sano

 

Comer menos

Se trata de no comer en exceso y además comer equilibrado. Cuando se ingieren menos calorías, se reduce el estrés oxidativo del cuerpo, lo que rebaja la producción de radicales libres, que son los principales culpables del envejecimiento y dañan a las proteínas, a los lípidos y al ADN de las células. Esto impacta mucho al cerebro porque es muy sensible a la oxidación ya que necesita mucha energía para funcionar, y las reacciones que liberan esa energía generan muchos químicos oxidativos.

Comer menos, además provoca que se produzcan nuevas neuronas en el hipocampo, aumenta el contacto entre neuronas y activa y favorece los mecanismos de reparación celular. Además menos calorías nos protegen de enfermedades como Parkinson, Alzheimer y otras neurodegenerativa, y disminuye el riesgo de cáncer.

 

Deporte en Forma regular:

Hacer ejercicios de lateralidad, crear conexiones nuevas en el cerebro. También hacer ejercicio aeróbico, tocarse la nariz a contramano. Al practicar algún deporte, los músculos segregan una serie de sustancias químicas que se envían a través de la sangre del cerebro, entre ellos se encuentran neurotransmisores que hacen que las células nerviosas empiecen a diversificarse, a unirse y comunicarse entre ellas de nuevas formas. Por tanto, aumenta la capacidad plástica del cerebro y potencia todas las funciones relacionadas con el pensamiento.

 

Ejercicio Mental, Retar al cerebro:

Además de hacer ejercicio físico, también es necesario ejercitar el cerebro con retos, ya que al igual que un musculo, si no se usa, se atrofia.

Jugar Ajedrez, hacer crucigramas, practicar matemáticas, hacer dibujos, aprender a tocar un instrumento, cambiar de mano para dibujar.

 

No vivir solo

La sobrevivencia y evolución de la humanidad se ha dado gracias a que hemos estado en grupos. El cerebro tiene un córtex cerebral, llamado cerebro social, enorme, para poder relacionarnos en comunidades de personas cada vez mas complejas. Estar integrado socialmente mantiene una capacidad mental alta y nos protege frente a la demencia o el Alzheimer.  Vivir en pareja, compartir la vida con alguien con quien se pueda establecer un dialogo y una transferencia emocional constantes, es la mejor garantía para tener una buena salud mental. Por el contrario, vivir aislado merma las capacidades mentales y acelera el proceso de declive por la edad.

 

Evitar el estrés crónico.

El estrés es una respuesta fisiológica que pone al cuerpo en guardia para salvar la vida, por ejemplo al enfrentarse a un depredador. El cuerpo en estrés libera hormonas, se contraen los músculos, el corazón se acelera, etc. Aunque hoy no nos enfrentamos a depredadores, sí enfrentamos problemas de trabajo, de pareja, etc. Esto nos genera estrés crónico que provoca reacciones dañinas para el cuerpo. Entre otros, se liberan glucocorticoides, unas hormonas que, producidas en exceso, dañan a las células nerviosas, sobre todo a las que se hallan en el hipocampo, lo que deteriora los procesos de aprendizaje y memora. Un buen antídoto contra el estrés diario es el deporte y la meditación.

 

No fumar.

El tabaco puede producir pequeños infartos cerebrales y un declinar acelerado de las funciones mentales. En investigaciones  con personas mayores de 65 años, se constato que los que fumaban durante al menos tres años, presentan un deterioro de sus capacidades mentales cinco veces mas rápido que los no fumadores. La nicotina tiene un efecto vasoconstrictor, disminución en la capacidad de memoria, atrofia celular y muerte de neuronas.

 

Descanso

El dormir bien es muy importante (entre 7 u 8 horas), ya que el descanso ayuda a la neutralización de los radicales libres que deterioran la maquinaria bioquímica productora de la energía que necesitamos para reparar tejidos y células.

 

 

Agradecimiento.

Es uno de los sentimientos más bellos que tiene el hombre. Este sirve para crear y fortaleces vínculos sociales, para cerrar ciclos del pasado y para liberar tensiones. Esto ayuda tanto al que agradece como a su contraparte.

 

Las pequeñas cosas.

Debemos aprender a disfrutar todo, comenzando por las pequeñas cosas, sin tener que llegar a crearnos necesidades que impliquen lucha o esfuerzo innecesario

 

 

Alimentos para el cerebro

Espinaca: Irrigación sanguínea cerebral.

Salmón: Nutritivo en ácidos Omega 3

Nueces: Ricas en fósforo.

Frutos Rojos: cuidan el envejecimiento cerebral (fresa, frambuesa, moras, arándanos, etc.)

Lentejas: Transporta oxigeno al cerebro

Vitamina B9 (Acido fólico): Mejora la memoria (hortalizas verdes, carne ave, cerdo, mariscos e hígado)

Agua y Vino tinto: Flexibilidad y concentración

 

 

Tips adicionales:

  • Tomar 8 vasos de agua diariamente. En momentos de tensión, tomar 16 vasos.
  • Oxigénese: Ir al campo, respirar hondo. En términos de tiempos, respirar en 4 tiempos, Retener durante 16 tiempos y Expirar en 8 tiempos.
  • Tener una planta por cada 9m2: Estudios indican que esto aumenta la productividad general en un 10%
  • Alimentos para el cerebro: Nueces, ajo, champiñones, oliva, fruta, verdura, pescado
  • Pensar Positivamente: El pensar negativamente bloquea conexiones.
  • Dar un sentido a la vida, sentirnos útiles. Tener ilusiones, motivaciones.
  • Escuchar música barroca: Mozart, Heiden, Bach

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